En el peso de un suspiro,
en el beso de un vampiro,
en el filo de un cubierto,
en el latido de un no-muerto,
en el bostezo de un niño,
en el freno de un colectivo,
en el guiño de un tuerto,
en el vino de un festejo,
en el concierto de un silbido,
en el cruce de un camino,
en el principio de un enero,
en el inicio de algo nuevo,
respiro
y escribo
esto.
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