27.1.20

DESIGNIO

entré
al final
bajé por las escaleras
varios pisos
hasta llegar a una sala bien iluminada
pero artificial
sin una ventana
ni mucho menos una planta
llegué a una cocina muy lujosa
moderna
e impoluta
había otras personas
y todas aquellas
disimulaban su miedo
de estar ahí
a punto de cocinar para el diablo
yo no conocía a nadie
no sabía ni el motivo
de haber llegado a ese lugar
recuerdo haber bajado lento
y caerme en varias ocasiones
de haber dudado y mirado para atrás
pero me adentré
porque instantes antes de terminar de bajar
alguien me proporcionó una moneda de oro con tanto brillo
tanto 
que no la podía dejar de mirar ni aunque la guardara 
dentro de mis manos
ese ser me dijo
que en algún momento tendría que dejársela a la suerte
más adelante
cara o seca
izquierda o derecha
siguiendo el designio
hacia la verdad
estando ahí abajo
estaba tranquilo
tomé aire
me llené de aire
abrí bien los ojos
hice foco
me metí en la trampa
esperé el momento
me acerqué a la hornalla
y prendí mi fuego

(Citrinitas/ Rubedo)

Este poema vino de un sueño.

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