Sin exagerar,
fue así.
Quedó en venirme a visitar,
pero no sé si le creí.
Mi atención estaba en el celular...
...hasta que la ví.
Y te juro que apenas cruzó la puerta,
se largó a diluviar.
Real.
Creo que sonreí
más de la cuenta,
si,
pero dejame decir
que su entrada fue perfecta,
perfecta de apreciar.
Su visita al fin
fue como un big-bang,
simpleza poética para recordar.
A Lola.
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