30.9.19

LOCOMOTOR

Pueden pasar mis trenes
por la mirilla de tu puerta,
¡y lo harán!

Pueden pasar mis trenes, sin engaños:
como arena, desarmarse, y rearmarse al otro lado.
Pueden ser como fantasmas que atraviesan la materia,
como las medias reaparecen sin decir en dónde estaban.

Y avanzan, infames,
tuercen rieles
y se zafan.
Traspasan andenes
y hasta el plano en donde fueron diseñados.

Señalan tu casa y se mandan
sin mirar a los costados,
como caballos drogados
sin pensar en usar freno de mano.
Suben por tus brazos, desesperados,
y se inmolan en tu frente como suicidas japoneses.

Y pasan, definitivamente,
a tu anhelada morada...
Y duermen en tu cama,
y pulverizan tus muebles,

mientras lapiedraaplastaalpapel,
elpapelenvuelvealatijera
y latijeracortaalapiedra.

Un barco navega en la bañera,
una hoguera se enciende bajo el agua,
una playa se extiende en la terraza,
un sol se eleva en tus orejas,
una metralla estalla entre tus dientes,
un mar descolla en tu inconsciente
y un gran convoy te estrella con la fuerza de titanes.

Hago una pausa...
Giro la puerta y abro la llave.

Todo eso pasa,
mientras pasan
mis trenes
por la mirilla
en tu cabeza.

25.9.19

HAIKU: 101 PÁJAROS

Los ciento un pájaros
sobrevuelan la mano
que no aprisiona.

"Más vale pájaro en mano que cien volando".

20.9.19

ALALIRA

Clamo a la musa y baja del cielo
con un biscochuelo recién preparado,
y convierte el asfalto en un campo verde,
sin tanto cemento, sin tanto semáforo.

Fantaseo a pleno, planeo y doy vuelo,
y tiendo un mantel sobre su pelo,
sembrando primavera en una estación cualquiera.

y compro su boleto para escucharla al piano,
al legüero, al charango, a la lira y al bajo,
en primera fila,
todo al mismo tiempo, en distintos escenarios,

Y camino entre cuadros, y ando por los techos,
y elimino las paredes en un acto temerario.

Y ruedo por el suelo para marear a quien me mira.
Y bajo la colina cual rollo de cocina,
hasta que toquen las bocinas, queriéndome frenar.
Pero no sé frenar.

Y abrazo al horizonte, y me pongo a charlar,
de Sancho, del Quijote y de la vida en general.

Y me meto en una bolsa con conejos y coyotes, pudiéndolos aliar.

Y viajo al espacio en una nave de madera,
para causar la turbulencia que reordene los planetas.

Y me siento en una mesa con Dios y Satanás,
les distraigo, les engaño y me escapo sin pagar.

Voy a preguntarte la contraseña del wifi para nunca anotarla.
Voy a hacerle captura de pantalla a este sueño
para siempre guardarla
a la musa
en las palabras
de Lucas.