14.3.19

QUIRIÓN

I

Elaboro estas pócimas en naturaleza cavernosa,
por detrás del horizonte donde los pies se laceran.
El sendero se enrarece, se tuerce y se borra,
como olas en la arena en una noche de tormenta.
Pero es la única manera de recrear la fórmula,
y desciendo galopando por escaleras a ciegas.
Preparo herramientas con energía de la aurora
y encaro con ellas al cántaro de la insolencia.

II

Insolencia en la conciencia es el principio de ignición,
de la chispa a la humareda, es hoguera y es carbón.
Incineran las estrellas, en la cueva un resplandor,
el albor de la epopeya, el arco, flecha y la creación.
Los maestros me confiaron la tarea del trovador:
que incubara en mí la carga y la traslade al exterior.
Las batallas liberadas dan valía al portador,
que a costa de abrirse heridas se convierte en sanador.

III

Ninguna otra maldición podría saberme tanto a gloria,
pero esta es la excepción que transgrede toda regla.
No existe dolor que pueda expulsarme de la historia,
porque esta es la misión que da valor a mi existencia.
Ofrezco esta ejecución transmutada en oratoria,
afirmando que se obtiene todo aquello que se entrega.
Obsequio esta poción a quien la sepa milagrosa,
con toda la intención de que lo increíble, si acontezca.


A Quirón.
(Poema iluminado)