Se cruzaron los opuestos en la misma galería,
en el mismo recoveco: La sala estaba dividida.
La puja eterna por el puesto, el ser ansiaba autonomía.
Uno escapaba por un hueco y clausuraba las salidas…
–Llegué a desconocerle
todo acto, ¡jamás coincidiremos!
En su inconsciencia nos condena
a desangrar por las esquinas.
Soy yo su lado más pensante,
sé distinguir tierra de cielo.
Si supiera, si pudiera entender
donde empieza y termina cada quien–.
Uno escapaba por un hueco y clausuraba las salidas.
La puja eterna por el puesto, el ser ansiaba autonomía.
En el mismo recoveco, la sala estaba dividida,
cuando cruzaron los opuestos en la misma galería.
–No es fácil reconocerme,
lo que yo hago, ¡mi visión de bien!
su cobardía nos condena
a perdernos bajo el suelo.
¡Soy ese ser tan desafiante!
¡Paisaje azul tras las cortinas!
Si supiera aquel, si pudiera reconocer
lo mucho que nos parecemos–.
(Doctor Jekyll y Mister Hyde).
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