10.4.15

TAR

No importa dónde te encuentres,
a veces conviene dejarse llevar.

Cuando las preguntas te frenen,
se puede seguir animándose a más.

Cuando las paredes te encierren,
habrá siempre un mejor lugar.

La dicha es el mar que navegues,
y hay más mar si sabés soltar.

El alma tranquila se vuelve corriente
y el marinero se convierte en mar.


A las palabras de Sol.

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