Astro viviente,
yo vi tu aparición en el borde del alba.
La preciada ensoñación,
La soñada conjunción.
Ahí estabas.
Nada es casual,
no lo parece:
ni el día, ni el planeta, ni la palabra.
Toda tu presencia revelada,
por primera vez.
Y despertaba,
se transformaban,
con el naciente resplandor.
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